Se llamaba igual que el personaje de una novela imposible de conseguir. Había rastreado al autor, me dijo una vez, hasta dar con él al otro lado del mar, en una ciudad muy vieja a orillas del Mediterráneo. En las fotos era un viejo de pelo abundante y muy blanco con ojos serenos enmarcados en unos lentes muy grandes. Se había exiliado en los setenta; a mediados de los noventa logró consolidarse como escritor: tenía algunos libros traducidos al portugués y al francés y la fama de una prosa lúcida y brillante. Era más conocido en España que acá. Yo tenía, sin embargo, un libro de él. Esto le causó —nos causó— gracia, o ternura, o una levísima perplejidad. O todas esas cosas.
No recuerdo si le escribió o lo llamó para preguntar por la novela donde había un personaje que se llamaba como ella. Estaba dispuesta a ir, a suspender actividades, a enfrentarse a la jaqueca que le provocaba siempre el jet lag, con tal de conseguir ese ejemplar que había perseguido durante años. Pero el viejo tampoco tenía el libro: lo supo aquella vez en que llamó o le escribió. El viejo le dijo que no lo tenía y que “por suerte” ya no se podía conseguir. Era, le explicó, una porquería de novela que había escrito a pedido y financiada por los silonistas. Pero quédese tranquila, le había dicho al final, usted tiene un nombre hermoso. Eso es lo único que cuenta.
Ella lo contaba y sonreía: no lo decía pero sus expectativas, seguramente, eran otras. Quería encontrar la génesis de su nombre en páginas inolvidables que la hicieran emocionar, quería un personaje imborrable en el que reconocer singularidades que hubieran prefigurado a la mujer que llegó a ser. O lo contrario.
Yo le decía que el viejo tenía razón.
Nunca le dije, en cambio, que ese era el nombre que me repetía por las noches, una y otra y otra vez. Que ella era todos mis personajes femeninos de aquel entonces, aunque nunca se llamaran así.
24/01/12 at 1:54 pm
Reamente me encantó. Felicitaciones por lograr tanta sensibilidad con tanta simpleza.
24/01/12 at 5:32 pm
Gracias, Claudia. Volvé cuando quieras.
24/01/12 at 5:17 pm
Pero cuánta belleza ! Cómo me gusta leerte !
24/01/12 at 5:39 pm
Doble belleza, diría el Bambino. Gracias, Valen.