El 17 de diciembre se cumplirán dos meses de mi primer post. Sesenta días consecutivos que transcurrieron disciplinadamente, uno tras otro, desde aquel arrebato de soberbia que me impulsó a abrir este blog. Poco tiempo, dirán algunos: probablemente tengan razón. Un bebé de dos meses, por ejemplo, no hace otra cosa que tomar la teta, dormir, mirar para todos lados sin entender un carajo, cagarse encima y llorar. Un blog de dos meses, que nació sin una idea específica, también: mama de los que le gustan, mira desesperado lo que hacen todos a su alrededor, se caga en las patas con tantas cosas que no entiende y llora cuando ve las estadísticas de visitas.
En estos —casi— dos meses, si me pongo a evaluar los resultados, me dan ganas de tirar todo a la mierda, incluída la notebook. Pero como todavía me quedan algunas cuotas para terminar de pagarla, me contengo y hago el esfuerzo por encontrarle algún indicio alentador. En vano, generalmente. Pero saco algunas conclusiones.
El cuento que más comentarios tuvo, por ejemplo, fue Amantes: reunió a nueve visitantes distintos que tuvieron la gentileza de expresar alguna opinión. ¡Nueve! No podíamos ni siquiera hacer un partidito de fútbol cinco. Aunque teniendo en cuenta mis antecedentes, un partido probablemente no fuera una buena opción. Por otra parte, cuatro eran mujeres y, en una de esas la alternativa de enfrascarnos en una contienda futbolística no despertara demasiado su interés. Salvo que jugara Cambiasso, en cuyo caso no nos hubiese costado demasiado convencer a una de ellas.
El total de comentarios es elocuente: 106 en dieciséis textos. Eso nos da un promedio de seis comentarios por post. Si le restamos el trackback de Bitácoras nos quedan cinco. Como respondo, por lo general, a todos los comentarios, tres serían ajenos y los demás mis respuestas. Ni para el truco juntamos. Ojo, que no es moco ‘e pavo: el fracaso estrepitoso requiere casi tanto esfuerzo como el éxito rutilante. No cualquiera puede hacer un blog con menos visitas que la isla de Lost.
Uno de los problemas, sin dudas, es mi nombre, tema sobre el cual me explayé anteriormente: pude ver, en este corto tiempo, que muchos de los que visitan el blog por primera vez consultan la página El Autor, preguntándose quién carajo soy. Cuando leen mi currículum vacío, la suma de éxitos que no se detallan, los libros que nunca escribí y todos los medios en los que no trabajo, huyen a perder el tiempo en cosas mejores.
Otra cosa que me juega en contra es mi poca participación en otros blogs. Es sabido, y no tiene sentido negarlo, que comentar en blogs ajenos es una práctica extendida y común para atraer visitas. Se supone que si uno deja un comentario lúcido, gracioso o profundo puede funcionar como un imán para lectores de otros blogs con mayor participación que el mío. En ocasiones funcionó. En muy pocas, porque es complicado simular características que no se tienen. Pero un par de veces salió bien: anzuelos tirados en Orsai, Peinate o La Peleadora, por dar algunos ejemplos, atrajeron peces que huyeron espantados después de decepcionarse acá.
Eso me llevo a descubrir que, a veces, soy mejor comentarista que narrador, y estoy analizando la posibilidad de comentar mis propios textos con nombres falsos, linkeando siempre a este blog para atrapar incautos en un círculo vicioso. El riesgo, claro, además de quedar como un pelotudo, es que alguno se canse y me mande a la puta que me parió. Que no es el fin del mundo ni mucho menos, pero si me gustasen las puteadas me hubiese hecho referí, político o telemárketer.
Otro fallo que asumo es el tema de la reciprocidad bloguera. Un mutuo acuerdo implícito de yo te comento, vos me comentás que, la verdad, no me convence para nada, me suena mucho a fotolog. O peor: los floggers por lo menos lo dicen abiertamente, effeame que te effeo y esas pelotudeces que hacen para juntar amigos y favoritos como si fueran figuritas. Ese no es mi objetivo: prefiero una decena de lectores con interés genuino que ochenta comentarios de compromiso. Comento en otros blogs solamente cuando el texto me incentiva a decir algo, cuando me genera una sonrisa, estimula un recuerdo o se me ocurre algo que me parece cómico. Y, encima, tengo poco tiempo y soy vago.
Así me va: mi hijo de doce años se me caga de risa en la cara, refregándome las 500.000 visitas de su fotolog con el mismo placer petulante con el que yo le metía un caño a mi viejo en los picaditos después de un asado, cuando noté que ya no me dejaba ganar sino que no podía evitar la derrota.
Por eso, después de haber evaluado estos inconvenientes, asumo que tengo que resignarme al triste electrocardiograma que me muestran las estadísticas de WordPress, a pelear el descenso en el ránking de Alianzo o a que se caigan por un costado los números que indican mi posición en Blogalaxia. Puede ser.
Pero a veces aparece un empujón, una caricia inesperada. Como este post de Ani, otorgándome el premio Brillante Weblog 2008. Sé que en realidad es una especie de meme. Sé que nació con objeto de generar posicionamiento y que se parece mucho a una cadena, y yo odio esas cosas. Pero también es una forma de decir “me gusta lo que hace este tipo”, o “me cae bien”, o “acá me divierto”. Y eso es siempre una alegría. Muchas gracias, Ani. Acá está:

Supongo que ahora me toca a mí. Como no me llegaron instrucciones de ningún tipo, voy a obviar las que sé que existen y elegir a tres blogs que, según mi particular interpretación, merecen la distinción de mi parte. No pretendo que sigan con la cadena; únicamente aprovecho este post para señalar, como dije antes, a tres personas que me gusta lo que hacen, me caen bien o me divierten.
El Gemelo Malvado, de Diego Fonseca
La verdad, no espero que Diego le dé bolilla porque parece un tipo serio, que sabe lo que pretende de su blog, con un estilo minimalista y carente de estridencias. Este muchacho de Las Varillas es periodista, escritor, consultor y analista, y según afirma, entre otras cosas, jugaba muy bien de siete. A mí me gusta su blog, su obsesión por sacarle brillo a cada oración y creo que escribe muy bien.
Desayunos en pantuflas, de Café con tostadas.

“La vida es un cúmulo de detalles”, anuncia esta chica en el encabezado del blog. Y día tras día va tomando apuntes de esos detalles que hacen a la vida, con muchísima ternura. Aborda distintos temas con idéntico entusiasmo, contagiando su estado de ánimo a todos los que nos asomamos a desayunar con ella. A veces nos reímos, nos emocionamos o cantamos en voz alta. La verdad, dan ganas de empezar el día con ella.
Peinate que viene gente, de José Playo.

Peinate fue uno de los primeros blogs que me vino a la cabeza, igual que Orsai, y pensaba dejarlos de lado. Es ridículo pensar en incluirlos: no les hace falta publicidad, ni mi distinción, ni que yo trate de hablar de ellos. Pero qué carajo importa: ya dije que no pretendo ni espero que mis nominados “reciban el premio”. Es solamente mi forma de decir (apropiándome de las palabras de José, o de mi tío, o de cualquier otro cordobés) “che, me caga de gusto lo que hacen”. Y lo que hace José me caga de gusto. Si no lo conocen, no saben lo que se pierden: rajen de acá y vayan a ver.
Bueno, cumplí. Pronto vuelvo a la normalidad, con mis cuentitos.
10/12/08 at 10:23 pm
Ahora quién me borra esta sonrisa?
Gracias, Javier! Encontrarme implícitamente nombrada al principio del texto me hizo sentir cómplice. Descubrirme entre los tres blogs que destacás diría que me avergüenza (especialmente porque los otros 2 son muy buenos).
No me importan las estadísticas de los blogs, me gustan los contenidos. Y, como te dije en un cuento, terminar un día leyendo un texto tuyo es un placer.
También me alegra encontrarme con tus comentarios. Es que la mayoría de las veces das en la tecla y le agregás algo que me encantaría haber dicho yo.
Gracias, otra vez. Te sigo leyendo en la normalidad, con tus cuentitos (una fiesta).
11/12/08 at 8:14 am
Ey…Javier! es verdad que es una especie de meme, pero como Usted bien dijo alguien lo eligió (y más allá de que haya sido esta humilde servidora) eso es siempre una caricia…
11/12/08 at 9:00 am
Feliz dos meses! Es verdad que la pobreza de comentarios nos tira abajo…pero la calidad de los mismos hace que queramos seguir!
Coincido con vos en varias cosas, como la falta de tiempo ( y ganas) para hacer marketing bloggístico, o para postear más seguido.
Pero es muy lindo cuando la gente que te lee se encuentra reflejada en tus palabras, y forma un eco desde su corazón al tuyo.
Ni me acuerdo cómo llegué a tu blog, seguramente desde algún comentario. Lo que sí sé es que no me volveré a perder.
Un beso patagónico
11/12/08 at 9:36 am
Café:
Disfrutalo, che. Tenés un lindo blog donde uno se siente muy cómodo, y eso vale. Y generalmente, una buena banda sonora.
Ani:
Y me alegra, Ani, me alegra mucho esa caricia. Más viniendo de usted. Puede que no se note mucho, porque tengo menos expresividad que Santos Biasatti, pero me alegra. ¿No se me nota en la cara?
11/12/08 at 3:14 pm
Arlequincita:
Chas gracias. Sí, creo (por ahí desde el desconocimiento que pregono a cada rato) que una de las patas fundamentales que sostienen un blog, son los comentarios. Le dan entidad al lector, que deja de ser una percepción hipotética para transformarse en algo concreto: una persona, del otro lado, que te lee. A veces le gusta, a veces no; concuerda o disiente. Pero el blog te da esa ventaja: el lector deja de ser una suposición.
Descubrí la pólvora ¿no? Qué boludo soy. Eso me pasa cuando me largo a hablar.
Mejor sigo con lo que estaba haciendo.
Besos.
11/12/08 at 4:13 pm
Caramba, siempre que escuché la frase “este muchacho” he sentido una especie de rebelión que me sube por el esófago y me incencia las orejas. Es como el clásico ojeador del fútbol que sentencia “mirá el pibe que te traje”. Y cuando la escucho ahora, ya casi pisando los “…renta”, en cambio me emociono: he vuelto, infame y crédulo, a ser joven.
Respecto de lo que decís, concibo el blog como un sitio para lanzar mi trabajo literario por la ventana –el periodístico va por otros carriles–, dado mi absoluto desconocimiento del mercado editorial y el absoluto desconocimiento que el mercado editorial tiene de mí.
Si de algo sirve, tu blog también está entre los que más valoro. (Sabés, de hecho, que aprecio tu apego por la precisión lingüística.) Siempre es un gusto pasar por acá.
PD: “Según dice”… ah, la condicionalidad periodística, Satán.
PD 2: Por supuesto, están todos invitados a pasar por El Gemelo. Prometo, con tiempo, devolver la visita. En la web he encontrado excelentes narradores. Javier es uno de ellos, sin ir más lejos.
11/12/08 at 4:14 pm
“incencia”… joder: “incendia”
(hablando de cuidado en el lenguaje)
11/12/08 at 6:24 pm
Hola Piyama, a mi me pasa algo parecido a lo que a vos.
A veces me da la sensación de que hay poca crítica constructiva y mucha sobada de lomo. Pero parece que esto es y funciona así.
Creo que en tu caso, al ser cuentos desarrollados y de cierta longitud, el lector que luego deja un comentario lo hace con seriedad.
Porque digo esto, porque si tus cuentos no tuviesen ritmo y escritura atrapante, al ser generosamente extensos, el receptor dejaría de leerlos y por consiguiente no podría efectuar un comentario valioso. Otra apreciación puede ser la haraganería y el poco tiempo generalizado, tal vez sea mas fácil pasar por blogs en los cuales los textos son mas breves.
En conclusión, creo que los que te leen lo hacen por placer y me incluyo entre ellos. Y si somos pocos, al menos somos verdaderos admiradores de tus historias brillantes. Algunas más, otras menos.
De los que llevo leídos el que más me gustó es el de los amantes.
12/12/08 at 11:21 am
Me encantó lo de tu hijo de 12 años. La mayor mía tiene 15 y está abandonando su fotolog para centrarse más en su blog. Ya le dije que ponga un link en su fotolog a mi blog así me suma número en el contador (porque si me encuentro un “pasé, ¿pasás?” me hago haccker y no paro hasta destuirle la página al flogger irredimible que me deje ese comentario)
Dejando de lado el párrafo que hizo las veces de presentación (tan tolerante el pibe ¿no?) te digo que creo que el nombre de “piyama de calle” tiene un buen gancho como para pasarse, y si no lo hice antes despues de desayunar con la amiga Café fue por vagancia. Dedicaré unos buenos ratos a pasearme por aquí y prometo no comentar nada si no tengo nada que decir.
Ah!, por las estadísticas no me preocuparía, ya dijo Umberto Eco que “es la ciencia que dice que si mi vecino comió 2 pollos y yo ayuné, ambos comimos un pollo” (más o menos literal)
Saludos. Buen blog!
12/12/08 at 11:43 am
EGM:
No te iba a decir “este señor”: es criminal. Si estás hecho un pibe. O la foto es vieja.
Coincido en que la web pone a nuestro alcance un montón de grandes narradores: algunos que están dentro del mercado editorial, a los que podemos acercarnos de otra forma o por primera vez, y otros que todavía no fueron descubiertos y resultan gratas sorpresas. Es bueno mantenerse en la búsqueda de nuevas voces.
Diego:
Yo no me atrevo a generalizar, se lo dejo a los que llevan más tiempo por acá. Pero algo de lo que decís se da con mucha frecuencia.
Sé también que mis textos no son del tipo más indicado para el formato blog: requieren más tiempo de lectura, atentan contra el vértigo del paseo veloz por varios sitios y no son, per se, disparadores de debates o de la interactividad con los lectores, cosas que por ahí tienen una mejor recepción en este medio.
Pero, mal o bien, lo que más me gusta es el cuento y por eso me acerco más a eso. Tal vez el tiempo me vaya abriendo abriendo otras vías, le encuentre al blog funciones anexas.
Pero no creo que nunca me aleje demasiado del cuento como género principal porque, desde hace tiempo, es lo que hago. En cuadernos, en carpetas perdidas en mi rígido o ahora en un blog.
12/12/08 at 12:01 pm
Ultimamente no pego una al contestar los comentarios, siempre dejo alguno en el medio, como ignorado, que no estaba cuando empecé a escribir. Qué mal.
Bienvenido, Natxus.
Lo del link es una buena estrategia, pero es cierto que el riesgo es grande. Porque a uno lo podés manejar, pero mirá si te caen veinte o treinta floggers reclamando que te pases.
Al menos me diste esperanza: en una de esas, en un par de años, al mío también se le pase.
Pasá cuando quieras, y comentá como quieras, no hay problemas. Tampoco me voy a poner a espantar a la gente.
Gracias, un saludo.
12/12/08 at 1:01 pm
Javier:
Al menos para mí, escribir es necesario… Es un placer que me doy muy de vez en cuando, momentos en que (a mi pobre juicio) me ilumino y me sale algo que me gusta. En este sentido creo ser mi mayor crítico. Me gustan muy pocas cosas de las que empiezo a escribir.
Todas estas gansadas que dije son en realidad una introducción para decirte que no le des pelota al número de visitas. Si bien es muy lindo ver que te comentan y que tenés gente nueva, la necesidad de expresarse es lo primordial.
Y te expresás muy bien.
Un abarzo y a darle con los cuentos que te salen bien che.
Ah, y yo también Comento en otros blogs solamente cuando el texto me incentiva a decir algo, cuando me genera una sonrisa, estimula un recuerdo o se me ocurre algo que me parece cómico, creo que dejar un comment porque sí no tiene demasiado sentido.
Abrazo.
12/12/08 at 8:06 pm
Para andar en pañales, al blog le va bastante bien. Seguí dándole de morfar así se pone gordito y grandote.
13/12/08 at 12:35 pm
El Mauri:
Creo que fue Hemingway el que dijo algo así como que a un escritor joven le gusta todo lo que escribe y a sus lectores no; luego al escritor le gusta un poco y a sus lectores también, y cuando es viejo no le gusta nada y a sus lectores les fascina.
Más o menos: no encuentro la cita. (¿Por qué no las anotaré? ¿Para qué corno tengo esa libretita donde a veces apuntaba cosas?)
Quiero decir que ser crítico está bien. Yo suelo serlo: quemé novelas que no valían ni bosta, cuentos espantosos. Y ahora reescribo algunos que me parecen salvables, pero muy mal escritos. Acaso estos mismos cuentos, en un par de años, no me gusten. Ya veré.
Pero yo también escribo por necesidad: eso me impulsó a abrir este blog. Igual el tema de las estadísticas era un poco reírme de mí mismo, de egos y preocupaciones, de inseguridades y dudas. Pero tampoco me desvela tanto.
Emilio:
Bienvenido y gracias. Estoy en eso, tratando de que crezca de a poco y esperando que en algunos meses, se largue a caminar solo.
Saludos.
13/12/08 at 1:15 pm
Fue Hemingway, en apariencia. Al menos, eso recuerda “La buena vida según Hemingway” (Belacqua, España; traducción de Juan Gabriel Vásquez). El libro es de Aaron Hotchner, biógrafo y amigo.
Te debo leer el último cuento. Me tomará tiempo.
13/12/08 at 1:36 pm
Tenés razón, Diego. Con el nombre del libro la búsqueda en google me resultó más fácil: leí algo hace poco en el blog de Eduardo Berti.
Acá se puede leer la frase literal de don Ernest:
http://eduardoberti.blogspot.com/2008/12/la-buena-vida-segn-hemingway.html
(Ya que estamos, blog al que llegué gracias a tus links.)
13/12/08 at 4:51 pm
Me encanto tu blog…
Voy a seguir leyendo. Besos
21/12/08 at 11:20 am
Perdón que a lo mejor me meta sin ser llamado. 9 comentarios, no son lo mismo que 9 visitas Si te pones un programita de estadisticas en tu blog, vas a ver que las visitas son muchas mas que los comentarios. Yo tambien tengo un blog de 2 meses y mi numero de comentarios, va mas o menos igual que los tuyos. Y lo que pasa es que al lector, le encante li que hayas escrito. No siempre uno siente que se deba comentar algo. Me encanta el blog de café, lo veo todos los dias, y sin embargo rara vez lo comento. Por que justamente al identificarte con esas palabras, o por lo menos estar conforme con lo que se escribio, a lo mejor no hay nada mas que agregar.
busca blog que tengan la edad del tuyo, y no vas a ver muchos mas comentarios.. Y no es por que no guste lo que escribas, sino por que nadie puede saber que en piyamadecalle.wordpress.com, haya un flaco que escribe barbaro. Esto por ahora es lo único que lei tuyo. Asi que ahora lo veo con mas detenimiento.
24/12/08 at 10:24 am
Gracias, Siamy; pasá cuando quieras.
Ezequiel: lo de las estadísticas lo sé, wordpress lo tiene en el tablero. Y fue muy cómico cómo con este post el número en esos días se fue para arriba, duplicando las del día con mayor cantidad de visitas hasta entonces. Pero los comentarios me resultan más fiables: así puedo ver si alguien lo terminó de leer, en lugar de ver solamente un número que me indique que alguien hizo un click y después, tal vez, cerró el navegador o se fue a otro lado.
Además, como los comentarios eran menos, me daban material para reírme más.
Saludos.