Saudade

2010 Enero 15
por Javier Núñez

Últimamente pasa el tiempo encerrada en la pieza, sumergida en los recuerdos que se amontonan en dos cajas de zapatos Niort. No hace mucho, un domingo de lluvia —una de esas tardes en las que el clima parece contagiar una melancolía serena e inevitable—, la encontró desplegando sus absurdos tesoros sobre la cama conyugal. Le preguntó qué hacía. Ella se encogió de hombros, con una sonrisa lejana, y le mostró una etiqueta de Marlboro plegada de modo tal que las letras formaran la palabra amor. Él dijo algo así como que el tiempo tenía la virtud de transformar ciertas cursilerías del amor en algo más o menos simpático. Que la pátina —usó esa palabra, en un inesperado brote metafórico que a veces recuerda con pudor— de los años le confería encanto a objetos y papeles con destino de basurero.

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Pausa

2010 Enero 14
por Javier Núñez

Un poco de ingrato pero inevitable autobombo para disimular la pausa. Consecuencias de la exposición al sol se publicó en el suplemento de cultura Señales, de La Capital; Casi un crimen en Rosario/12 y el Fisgón Digital me realizó una entrevista sobre el libro y sus alrededores.

Pronto subo algo, en serio. Es que en mis pocos ratos libres no logro despegarme de 2666.

Entrevista en Genoma

2010 Enero 9
por Javier Núñez

En el número de enero de la revista Genoma, una charla sobre la publicación del libro y otras pavadas que digo cuando me ponen un micrófono enfrente. Además, entrevistas a Angélica Gorodischer y Max Cachimba que me hacen preguntarme qué corno hago yo por ahí.

De memoria

2010 Enero 7
por Javier Núñez

I

Cuando Marino encaró hacia el arco de Gimnasia me acordé de Ernesto. Me gustaría decir que lo pensé antes, en el nacimiento de esa maravillosa jugada, cuando el Memo Borghello robó esa pelota contra la línea de fondo de nuestro arco. Pero quién se hubiese imaginado que ahí nacía un contraataque destinado al Olimpo del fútbol argentino. A mí, por lo menos, ni se me cruzó por la cabeza. Esperé que Garay la reventara lejos, que la tirara al hipódromo. Tampoco lo pensé cuando salió jugando con el Tano Vella, ni cuando éste tocó para Rosada. Ni siquiera cuando abrieron para el Burrito Ortega, aunque de a ratos tenía esos chispazos de categoría que lo distinguían del resto. Pero cuando la pelota le llegó limpia a Marino y se lanzó en carrera con el mismo vértigo con el que la pelota había salido desde el fondo, cuando la defensa se abrió desesperada, intuí en las tripas que eso terminaba en gol y me acordé de mi hermano Ernesto.

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Simetrías

2009 Diciembre 11
por Javier Núñez

Delia y Ofelia nacieron idénticas. Un minuto cuarenta segundos —Delia de más, Ofelia de menos— era lo único que las diferenciaba. Delia calló, esperó a su hermana; recién cuando Ofelia abrió grande su boquita de renacuajo para llorar se permitió su propio llanto. De nada sirvieron los esfuerzos de sus padres: ni la ropita de distinto color, ni los chupetes los sonajeros las mantitas los baberos, ni las escuelas separadas, ni las lecciones de piano a una y violonchelo a la otra. Separadas, buscaron la imitación y la simetría.

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La mesa de Babel

2009 Diciembre 7
por Javier Núñez

Mis padres se habían ido de viaje por un tiempo. Fui a parar al Valle de Punilla, a casa de una prima de mi madre: vivía con tres hijos y un marido voluminoso que desbordaba la cabecera de la mesa que ocupaba la cocina. Suelo pensar en esa mesa de vez en cuando. Nunca supe de dónde la habían sacado ni el porqué de su curiosa cualidad. Pero en ella se ahogaba toda lengua conocida. Leer más…

Multiplicidad

2009 Diciembre 1
por Javier Núñez

Era distintas mujeres todo el tiempo. Literalmente. Cambiaba de fisonomía y de carácter. Podía ser pelirroja estudiante de derecho que leyera a Hegel en su tiempo libre, sin ánimo ni talento para la cocina; rubia oficinista con dieta estricta de yogures y cereal; morocha de falda corta y lengua larga que repartiera sus horas entre el gimnasio y la televisión. Madre agotada. Malhumorada recepcionista de hotel. Artista conceptual de exótico vestuario. Poeta surrealista con exceso de rímel. Cada día, o varias veces a lo largo del día, se transformaba en una mujer desconocida e imprevisible.
Muchos hombres la amaron por su multiplicidad. Yo, por considerarla única.

Nocturnas III

2009 Noviembre 24
por Javier Núñez

Foto: bibliotecafontanarrosa.blogspot.com

Alberdi es un barrio irreconciliable con los noctámbulos, con los errantes insomnes. Por lo menos un lunes de octubre[1] cuando los relojes ya dejaron atrás la primera hora de un nuevo día. Pero yo no puedo dormir: aunque el paseo parece una mala idea —o, por lo menos, una forma estúpida de exponerse por callecitas oscuras y desoladas— me encamino hacia las luces del bulevar en busca de un bar donde aguardar al sueño esquivo.

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Últimos días a lo bestia

2009 Noviembre 4

Tapa

Y mientras tanto trato de no dejar un descalabro en el trabajo, no olvidarme del cumpleaños de mi mujer, que tengo un casamiento en el horizonte próximo, que a veces, también, me convendría dormir o descansar.

Son días agitados pero interesantes.

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Ceros como vagones

2009 Octubre 23
por Javier Núñez

Se lo dice el productor, un pendejo soberbio que se las apañó, quién sabe cómo, para dejar caer entre las formalidades de la presentación que tenía una licenciatura en alguna mierda que no logra recordar. Se lo dice sin perder la compostura. Doval lo odia de pronto. Odia la pedantería del mocoso, su camisita de cuello italiano sin corbata, sus anteojos oscuros sobre la cabeza y la barba finita que le recorre la mandíbula.

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